Lutero al habla

En este Diario Digital encontrarás cada día una reflexión del Reformador Martin Lutero, en la que hace un comentario a un breve texto bíblico.  Hay que aclarar que los textos no fueron escritos por Lutero para ser leídos en secuencia, sino que corrresponden a una selección hecha por Juan Sander. Lo novedoso en este proyecto consiste en invitarnos a compartir nuestras propias lecturas contrastadas con las del Reformador. Por eso le invitamos a participar , déjanos tu comentario y difunde!

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Agosto 1

Téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores delos misterios de Dios. 1 Co. 4: 1.

Pablo define el servir a Cristo o a Dios como el cumplimiento de un oficio ordenado por Dios, el oficio de la predicación, Este oficio es un servicio o un ministerio que procede de Cristo a nosotros, y no de nosotros a Cristo. Para que se entienda mejor este asunto del servicio o ministerio, Pablo agrega cuidadosamente a la palabra ministros la explicación de administradores, que debe ser entendida como se aplica al oficio del ministerio.

El llama a su oficio un servicio de Cristo, y a sí mismo, servidor de Cristo, por cuanto Dios le ordena para que ejerza el oficio de la predicación. Así, todos los apóstoles y obispos son ministros de Cristo, es decir, predicadores, mensajeros, enviados al pueblo con su mensaje. El significado de este versículo es entonces: Que cada uno esté enterado como para no instituir otro dirigente, otro Señor, otro Cristo, sino que sed unánimemente leales a éste uno y único Cristo. Nosotros, los apóstoles, no somos vuestros señores ni vuestros maestros, no predicamos nuestros propios intereses ni enseñamos nuestras propias doctrinas. No buscamos que nos obedezcan. Somos mensajeros y ministros de aquél que es vuestro Señor, vuestro dirigente y Dios. Predicamos su Palabra, exhortamos a que obedezcan sus mandamientos y vivan en su obediencia.

Aquél que nos recibe de esta manera, no nos recibe a nosotros sino a Cristo, a quien sólo predicamos. Pero el que no nos reconoce como tales, es injusto con nosotros y rechaza también a Cristo, el verdadero dirigente que nos envió en su nombre. La iglesia no tiene otra doctrina que la de Cristo; tampoco enseña otra obediencia sino aquélla que le debemos a él.

Julio 31

Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. Gn. 6:9

Noé es llamado justo a causa de su fe en Dios, porque creyó tanto las promesas generales respecto a la simiente de la mujer, como también aquélla en relación a la destrucción del mundo por el diluvio, y la salvación de su prole. Por otra parte, es llamado perfecto porque caminó en el temor de Dios, y conscientemente, evitó los pecados con los cuales el resto del mundo se ganó tal castigo. No permitió que su corazón se descarriara por las continuas burlas que le hacía el mundo, sabio y santo en apariencia. Su coraje era tan grande que hoy en día nos parece imposible que un solo hombre pudiera oponerse a toda la humanidad, condenar su maldad, y sostener que sólo él es un hijo de Dios, confiando en que es aceptable a sus ojos, mientras que los otros despreciaban a la Iglesia, la palabra de Dios y los sacrificios. Esto es una firmeza maravillosa, y Moisés también lo acepta así cuando lisa y llanamente agrega: “Era perfecto en sus generaciones”, como si quisiera decir que, realmente, esta generación era la peor de todas.

En la historia de Enoc ya explicamos lo que significa caminar con Dios, es decir, hacer la obra de Dios públicamente. Ser justo y correcto puede ser una virtud privada, pero caminar con Dios es algo público: enseñar la causa de Dios en el mundo, predicar su Palabra, mostrar sus obras. Noé no sólo era justo y correcto en su vida privada sino que también era un confesor; él enseñó a otros las promesas de Dios aun cuando tuvo que sufrir por ello toda clase de burlas y contradicciones de parte de su generación perdida y condenada, Pedro dice, de una manera hermosa, lo que significa caminar con Dios, cuando llama a Noé un predicador, no de la justicia de los hombres sino de Dios: la justicia que viene por fe en. la simiente prometida. ¿Cuál es el premio que recibe Noé, de los incrédulos, por su mensaje? Moisés aquí no lo indica. El testimonio es suficiente cuando dice que predicó la justicia, que enseño el verdadero culto de Dios, mientras el resto del mundo se le oponía. Aquí podemos ver que ejemplo noble de paciencia y virtudes era este Noé que, irreprochable y justo, caminó con Dios entre una generación perversa y condenada.

Julio 30

Se acercaban a Jesús todos los publícanos y pecadores para oírle. Lc. 15.1

Lucas nos dice, lisa y llanamente, qué clase de gente ha tenido Cristo a su alrededor, es decir, aquéllos que abiertamente no vivían como debían. Así, podría aparecer o aparentar que los fariseos tenían suficiente razón para blasfemar pues pretendían ser piadosos y santos a pesar de la suciedad que los rodeaba. En este tiempo, un hombre llamado publicano era despreciable en todo el país: un publicano era alguien a quien los romanos le encomendaban recolectar los impuestos, y luego le exigían el dinero en un plazo establecido. Pero a los publicanos les interesaba obtener buenas ganancias, dado que la suma por impuestos que se exigía a cada ciudad y oficina era bastante abultada; y esto les daba libertad para exigir más de lo que en realidad estaba permitido, Esto lo hacían debido a la rigurosidad con que debían rendir cuentas, que era tanta que si no actuaran injustamente y tratando de sacar ventajas, no obtenían ganancias. Por eso eran conocidos en todo el territorio, y de ellos se podía esperar muy poca honestidad.

A otro grupo grande se les llamaba los pecadores, pues en otros aspectos eran peores que el pueblo y vivían públicamente en un estado vergonzoso y salvaje, en adulterio y otros vicios graves. Estos se acercaron a Jesús para oírle, pues escucharon que en la luz de su doctrina, y a causa de sus muchos milagros, era una excelente persona. Después de todo, había una chispa o dos de virtud y honestidad en ellos, ya que tenían deseos de conocer a Cristo, de oír su doctrina y de ver sus milagros. Sólo habían escuchado cosas buenas de él, y aunque sabían que sus obras no armonizaban con la vida de Cristo, no sentían enemistad hacia él, por sus reproches, sino que se le acercaban, no para buscar algo en él sino para oír y ver algo bueno con la esperanza de que ellos también mejorarían,

Los escribas y fariseos, a quienes se consideraba como los más piadosos y santos, eran tales víboras venenosas que sólo eran enemigos de Cristo sino que tampoco podían tolerar que estos pobres pecadores viniesen a él y lo escuchasen. Lo llamaron un bebedor de vino y un glotón, un amigo de publicanos y pecadores. Tales nombres tuvo que soportar de esta gente santa, no porque él fuera un glotón y un borracho sino porque permitió que publicanos y pecadores viniesen a él.

Julio 29

Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Lc 14:23.

Esto se refiere a los gentiles que no tenían culto al verdadero Dios sino que eran idólatras que no conocían lo que era Dios. Ve, dice, y fuérzalos a entrar. Esta palabra está en contra del sentido del evangelio, y no podemos tolerar esta doctrina. Pero este padre de familia quiere que su casa se llene de huéspedes a toda costa: ha hecho los preparativos, y ahora necesita gente que los consuma y los disfrute, aun cuando tenga que hacerlos entrar ala fuerza.

Pero, ¿cómo hemos de forzar si Dios no quiere un culto por obligación? Quiere que le prediquemos así: Mi estimado amigo, no desesperes porque eres un pecador y tienes pendiente sobre ti tan terrible condena; Ven y hazte bautizar, y cree en el evangelio. Así aprenderás que Jesús ha muerto por ti e hizo satisfacción por tus pecados; sí crees esto, te salvarás de la ira de Dios y de la muerte eterna, y comerás de esta gloriosa cena y vivirás en eterno gozo. SI un hombre siente su perdición y su miseria, entonces es hora de decirle: Siéntate a la mesa de este rico Señor y come, esto es, recibe el bautismo y cree en el Señor Jesucristo, que ha expiado tus pecados. No hay razón alguna para que agregues algo a la obra de Cristo, excepto que te bautices y creas en él. Con ello desaparecerá la ira y el cielo se abrirá para ti de pura gracia y misericordia, a causa del perdón de los pecados y de la vida eterna.

Por eso, estas palabras son un consuelo para el pobre y el miserable que acepta esta invitación, ya que antes era un gentil perdido y condenado. Con estas palabras, Dios desea a toda costa mostrarnos su incomparable gracia. Así, Dios nos muestra que él está mucho más preocupado por darnos la ayuda de lo que nosotros por recibirla y agradecerle, aun cuando sólo requiere de nosotros que abramos el corazón y aceptemos su gracia. Esta es la manera como hemos de venir a su cena, para que de gentiles y judíos se forme una sola iglesia.

Julio 28

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar. Sal. 46: 1, 2

Ningún poder, majestad o protección que reconforte, o en el que se puede confiar, debe buscarse en el mundo. Enteramente, y sólo en Dios, debe buscarse ayuda. Por su poder divino, Dios debe mantener a la Iglesia. Desde el principio, él la ha preservado maravillosamente en este mundo, aun en medio de grandes debilidades, en cismas ocasionados por los herejes, y en persecuciones de los tiranos. El gobierno es enteramente suyo aun cuando encomienda el oficio y el culto a los hombres, a quiénes usa como administradores de su Palabra y sacramentos. A cada cristiano se lo llama a servir y hacer lo que Dios ordena. La ansiedad respecto a la continuidad de la Iglesia, y la preservación contra el mal y el mundo, se puede depositar en Dios. El ya la ha cargado en otros tiempos, por lo tanto, también con seguridad la guiará y preservará en nuestros tiempos. Los cristianos saben acerca de la palabra de Dios y creen que él cuida de ellos; por eso encomiendan todas las cosas a él, y en base a su Palabra se fían de él en este mundo. Aprendieron que no deben apoyarse en su razón y sabiduría, ni sobre ayuda y consuelo humanos.

Ilustraré esto con mi propia experiencia. ¿Qué hubiera hecho yo si al comenzar a denunciar las mentiras del sistema de indulgencias, y luego los errores del papado, hubiera escuchado las cosas terribles que todo el mundo escribía y decía que me sucederían por ello? Cuántas veces escuché decir que si escribo contra tal o cual eminencia provocaré su disgusto, lo cual podría ser algo muy serio para mi y toda la nación alemana. Pero, dado que yo no comencé esta obra sino que fui guiado en razón de mi oficio, la debo continuar. Encomendé la causa a Dios y le dejé el fardo para que cuidara, tanto dela obra como de mi mismo. De esta forma, aseguró la causa y el triunfo, porque no era yo quien obraba sino que, con seguridad, lo hacía Dios a través de mi. De la misma manera, exhorto a que todos los cristianos depositen sus ansiedades y cuidados en Dios, que es poderoso como para soportar nuestra carga.

Julio 27

Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquél que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Jn. 3: 14, 15.

Aquí Cristo usa la Escritura para referirse a sí mismo. Quiere decir que, tal como los judíos en el desierto a quiénes mordían las serpientes de fuego, se salvaron con sólo mirar ala serpiente de bronce que había erigido Moisés, así también ocurre consigo. Nadie que se fije en él, perecerá; todos aquéllos que por su mala conciencia, los atormentan los pecados y la muerte, han de Creer que él ha venido del cielo por su causa. Entonces, ni el pecado ni la muerte los podrán dañar. Todo aquél que quiere entrar al cielo y ser salvo, debe ser rescatado por esta serpiente, que es Cristo. Así, este evangelio condena toda libertad y obra humana, y apunta sólo a esta serpiente.

El significado espiritual de la narración en Números es este: la serpiente que mordió y envenenó a los judíos es el pecado, la muerte y la mala conciencia. Sé que debo morir y que estoy bajo el poder de la muerte, no me puedo librar a mí mismo y debo permanecer en este estado hasta que una serpiente muerta, que no puede dañar a nadie sino más bien beneficiar, como lo hizo la de Moisés, se levante por mí. Ahora, ésta es Cristo. Lo veo colgado de la cruz, ni hermoso ni honrado, sino que lo veo colgado en desgracia, como un asesino y malhechor, de tal modo que la razón diría que es un maldito delante de Dios. Los judíos creyeron que esto era realmente así, y que lo debían considerar como al más maldito de todos los hombres delante de Dios y del mundo.

Entonces, Moisés tuvo que levantar una serpiente de bronce, que se parecía a la de fuego pero que no mordía ni dañaba sino que salvó al pueblo. Así también Cristo tiene la apariencia y la forma de un pecador pero ha venido para ser mi Salvador; su muerte es mi vida, él pagó por mis pecados y quitó de mí la ira del Padre. Sí los hombres creen que la muerte de Cristo quitó sus pecados, se convierten en hombres nuevos. El hombre carnal y natural no puede creer que Dios quiere quitar y perdonar todos sus pecados, misericordiosamente. La razón argumenta: tú has pecado, tú debes pagar por tus pecados. Pero, el evangelio de Cristo dice: tú has pecado, otro debe expiar por ti. Nuestras obras no son nada sino que la fe en Cristo lo hace todo.

Julio 26

Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. Gn. 7: 1.

Tan pronto como se construyó la extraordinaria estructura del arca, el Señor ordenó a Noé que entrara en ella, pues el tiempo de gracia que anunciara ciento veinte años antes había terminado. Todo esto convenció a Noé de que Dios lo estaba cuidando, y le dio signos y palabras suficientes como para afirmar su fe en este hecho. Noé, hombre santo y justo, gentil y misericordioso, muchas veces luchó con su corazón al escuchar la voz del Señor acerca de la destrucción de la carne; por lo tanto, era necesario reforzar su fe para que no dudase. ¿Acaso hay palabras más convincentes que éstas? Noé era el único justo delante del Señor. Resulta muy difícil vivir en un mundo tan malo e incrédulo. Pero, gracias a la bondad de Dios, nosotros vivimos una era de oro ya que aún tenemos la luz de su Palabra, los sacramentos se administran correctamente en nuestras iglesias, y predicadores piadosos proclaman la Palabra pura.  Si hubiera habido más predicadores piadosos en los días de Noé habría habido más gente justa. Pero, sólo Noé fue proclamado un hombre justo, lo que evidencia que los maestros piadosos fueran destruidos o corrompidos; así quedó Noé como único predicador de justicia.

La fe de Noé era realmente grande, de tal manera que él es un ejemplo brillante y admirable de esa fe, que se opuso al juicio del mundo con heroísmo,en la seguridad de que él era el justo, y que el resto del mundo estaba errado, Muchas veces es bueno reflexionar acerca de estos ejemplos, ya que el príncipe de este mundo también nos abate a nosotros, y trata de llevarnos a la desesperación. Pero, tales ejemplos nos mantienen siempre alertas y armados en contra de él.